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Un Summer Challenge que busca soluciones al problema del agua en África

Por: Equipo Celera

Este mes de agosto, Celera y WeWork organizan un “Summer Challenge” en la ciudad de Londres. Este desafío nace con el objetivo de encontrar solución a los problemas de agua potable y saneamiento que afectan actualmente a Etiopia y se enmarca dentro de los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible, el sexto de los 17 que ha establecido la ONU. A lo largo de 3 días de trabajo un grupo de 50 jóvenes de España y Reino Unido, divididos en 10 grupos de 5 personas cada uno, diseñarán diferentes estrategias para dar solución a esta problemática.

Las soluciones se plantearán sobre la base de datos reales de un distrito de Etiopía, debidamente anonimizados, proporcionados por IRCWASH, un Think-and-do-tank que cuenta con más de cuarenta y cinco años de experiencia y que desarrolla proyectos a gran escala en seis países de África, Asia y Latinoamérica junto con proyectos menores en otros 25 países. En todos sus proyectos IRCWASH prioriza las soluciones a largo plazo frente a las soluciones cortoplacistas y esto es lo que tratará de trasladar a los participantes del Summer Challenge. La viabilidad de las soluciones, el aprovechamiento de los recursos existentes y la eficiencia en la asignación del presupuesto disponible serán los elementos principales que se valorarán a la hora de estudiar la posible implementación de las estrategias presentadas.

El objetivo es que cada grupo esté compuesto por un científico, un ingeniero, un economista, un especialista en tecnología y un especialista del tercer sector de forma que entre todos ellos alcancen soluciones y estrategias que permitan el acceso a agua potable y adecuado saneamiento de la población del distrito escogido en 2030.

Las jornadas de trabajo se desarrollarán en uno de los 27 edificios con los que cuenta WeWork en Londres, en concreto en Kings Place. Los resultados que se obtengan este verano se presentarán por los participantes del programa Celera en octubre en España, en la sede principal de WeWork situado en el madrileño Paseo de la Castellana. A dicho evento se invitarán a diversas instituciones para que conozcan las estrategias diseñadas y la viabilidad de implementación de las mismas.

Celera estuvo presente en AI Saturdays Barcelona

La aceleradora de talento, Celera, se une para ser parte de AI Saturdays

El pasado viernes 15 de Junio, Celera estuvo presente en el DemoDay de AI Saturdays Barcelona. Una iniciativa sin ánimo de lucro liderada por Jan Carbonell, participante de la 3ª generación de Celera, junto con un equipo de jóvenes de entre 22 y 30 años. Su pasión por aprender los secretos de la inteligencia artificial es el motor de todos sus encuentros.

La iniciativa global de AI Saturdays (AI6), es impulsada por la compañía Nurture.ai, quienes proporcionan una base de guías de actuación para conseguir la sincronización en temario de todos los AI Saturdays a escala global, donde cuenta con más de 15.000 participantes. Nurture.ai facilita la reproducibilidad en código de las investigaciones (paper research) de la inteligencia artificial a través de impulsar múltiples comprobaciones de los resultados, reduciendo así el overfit de las soluciones. La iniciativa en Barcelona ha sido con el apoyo de Telefónica Alpha, Makers of Barcelona, Celera y Global Shapers Barcelona.

La primera edición concluyó con un Demoday donde cada grupo multidisciplinar presentó brevemente sus progresos y hallazgos en distintos campos de investigación, entre ellos destacan la detección de nódulos en los pulmones con tomografías computarizadas y Deep Learning, el diagnóstico psiquiátrico a partir de escaneos cerebrales o un corrector en tiempo real de los sesgos que existen en los algoritmos que ya funcionan y con los que interactuamos todos los días. fomentan el racismo y sexismo en el big data, la detección de posibles accidentes de coches y la implementación de un modelo predictivo para una eficaz inversión en bolsa.

Jan Carbonell expresa que “la organización está trabajando con alguno de sus partners para llevar esta iniciativa a otras ciudades de España, empezando por Madrid y llevar a cabo la segunda edición en Barcelona”. Francisco Martínez, director de Celera, afirma que “Muchos jóvenes quieren aprender y sabemos que para hacerlo existen formas distintas a las tradicionales, iniciativas como AI Saturdays ponen de manifiesto que se puede aprender de forma colaborativa y adquirir competencias básicas para el futuro del empleo”.

Hallazgos adicionales

Los organizadores, además de desplegar toda la actividad necesaria para hacer posible esta iniciativa en Barcelona, han trabajado en analizar desde el principio parámetros que ponen de manifiesto que en esta primera edición han predominado los participantes masculinos (76%) frente a las mujeres (24%), de todos los participantes poco más del 50% tenían experiencia previa con técnicas de machine learning o lenguajes de programación como Python. Otra estadística destacable es que el 60% de los participantes manifestaron querer participar en esta iniciativa con el objetivo de encontrar un cambio de carrera profesional, así como encontrar a más personas con interés en la inteligencia artificial. De cara a la próxima edición se están planteando becas para facilitar el acceso de las mujeres a este sector y fomentar el talento como criterio de selección en vez de establecer un precio elevado -una práctica habitual en las academias del sector- que actúe como barrera de entrada.

Celera participó en el Congreso de Mentes Brillantes

Los jóvenes talento de Celera, se tomarón los escenarios del Teatro Circo Price 

National Geographic-Mentes Brillantes se celebró el pasado mes de abril, los días 26 y 27 en el Teatro Circo Price de Madrid, de la mano de TPI. En esta octava edición, la jornada reunió a Santiago Segura, Gema Hassen-Bey, Fernando Sánchez Dragó, Pere Estupinyá, José Luis Abajo “Pirri”, nuestro director Francisco Martínez, entre otros muchos, quienes defendieron en 21 minutos sus mejores teorías para cambiar y mejorar el mundo.

Este año el congreso apostó por el conocimiento, la dialéctica, el talento y la inspiración. Estuvo dividido en diferentes bloques temáticos que inspiraron a los más de 2.000 asistentes, quienes tuvieron la oportunidad de conocer las últimas novedades sobre los temas más tratados de la actualidad de la mano de referentes en cada área.

Francisco Martinez, director de Celera, junto con 8 de nuestros Celerados explicaron lo que hacen y lo que ha supuesto Celera para sus vidas. A continuación, Francisco expuso la situación del talento en nuestro país, en particular del talento científico y explicó el cometido de Celera de poner en primer plano el talento excepcional. A esto afirmo “dan igual las mentes increíbles que haya en las universidades o centros de investigación si luego no sabemos trasladarlo a las empresas, y de ahí al mercado laboral” Francisco Martínez.

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La economía circular coge fuerza

Por: Adela Conchado  en colaboración con DOT

Y es que parece que esta propuesta está consiguiendo alinear los intereses de administraciones públicas, empresas y usuarios. Como si se tratase de una ola que va creciendo por momentos y parece ya imparable.

Por una parte, las administraciones públicas están viendo en este concepto una oportunidad para reducir riesgos asociados al abastecimiento de materias primas, minimizar residuos y su gestión, contribuir a mitigar el cambio climático y promover el desarrollo económico y el empleo. La Comisión Europea ha puesto ya en marcha un Plan de Acción para la Economía Circular, y está apostando por este concepto como una de las áreas centrales de interés en su programa de investigación e innovación. España está preparando su Estrategia de Economía Circular 2030, y muchas comunidades y municipios están elaborando sus propios planes.

Por otra parte, muchas empresas que venían operando con principios de sostenibilidad ven en este marco una forma de dar más sentido o amplitud a su propuesta, y otras muchas se están sumando a la ola de innovación que plantea, introduciendo diseños y modelos de negocio innovadores que proporcionan nuevas oportunidades de negocio al tiempo que contribuyen a mejorar la sostenibilidad. Y parece que hay buenos motivos para hacerlo. El WBCSD plantea ocho motivos o “business cases” para introducir la economía circular en las empresas:

Por su parte, los ciudadanos y usuarios están cada vez más receptivos a este concepto. En España, la fundación Cotec publicaba este vídeo para acercar el concepto a la ciudadanía. Y las tendencias de consumo parece que nos acercan a nuevas formas de relacionarnos con los productos más compatibles con la economía circular: crece el número de usuarios que optan por servicios de movilidad compartida en lugar de comprar un coche, que buscan productos de segunda mano a través de plataformas, o que valoran la durabilidad y facilidad de reparación de los productos que compran.

 

Pero, ¿en qué consiste exactamente la Economía Circular?

Bueno, exactamente nadie lo sabe todavía, es un concepto en construcción que además da cabida e integra muchas escuelas de pensamiento previas (cradle-to-cradle, biomímesis, ecología industrial, diseño regenerativo…).

Lo que está claro es que pretende ofrecer una alternativa a nuestro modelo de producción y consumo actual predominantemente lineal basado en extraer > producir > distribuir > consumir > desechar, en el que se generan residuos y emisiones en toda la cadena. La economía circular nos invita a rediseñar los productos y los sistemas en los que operan para que los materiales puedan aprovecharse al máximo, recirculando los productos, componentes o materiales dentro del sistema productivo a su máximo valor posible. En la práctica, esto supone potenciar que los productos (o sus componentes) se puedan compartir, reutilizar, reparar, actualizar, reconfigurar, reacondicionar, reconvertir, redistribuir, recuperar y (sólo si ya se han agotado todas las posibilidades anteriores) reciclar. Supone además alimentar el sistema con energía renovable, y buscar activamente la regeneración de los ecosistemas, permitiendo que los componentes biológicos se reintegren en la biosfera. De hecho, podría decirse que conseguir una economía “regenerativa por diseño” es la aspiración máxima de la economía circular.

Muchos intentos existen ya tratando de captar estos principios y las posibilidades de la economía circular en diagramas y modelos. El más clásico es seguramente el conocido como “modelo mariposa” que proponían desde la Fundación Ellen MacArthur, incidiendo en la separación de los ciclos técnicos y biológicos (muy en línea con el enfoque cradle-to-cradle). Otros modelos ponen más énfasis en los modelos de negocio o estrategias que pueden hacer posible la circularización de los recursos. En el siguiente diagrama tratamos de recoger desde una mirada propia las claves para avanzar hacia la economía circular:

 

Según esta interpretación, tenemos la biosfera y las personas como punto de partida y final de todo lo demás. De ahí conseguimos el flujo de recursos biológicos y minerales (recogidos en los modelos clásicos de economía circular), pero también (y esto no es habitual que esté explicitado), el flujo de energía y agua, y de ideas y conocimiento. A partir de estos flujos montamos nuestro modelo de consumo y producción, pasando por fases de extracción y abastecimiento de recursos, fabricación y ensamblaje, transporte y distribución, comercialización y consumo o uso. En la forma actual de nuestro sistema lineal de producción y consumo devolvemos a la biosfera (y a las personas que en ella habitamos, no nos olvidemos) residuos y emisiones contaminantes.

¿Cómo llevamos  la economía circular a la práctica?

¿Cómo podríamos minimizar esos residuos y emisiones, evitar la sobreexplotación de recursos finitos, e incluso ir más allá, contribuir a regenerar ecosistemas? Eso es precisamente lo que pretende alcanzar la economía circular. En la representación vemos algunas de sus propuestas para conseguirlo:

  • Optar por recursos renovables, como biomateriales y energía renovables, evitando la sobreexplotación de recursos finitos.
  • Compartir y redistribuir productos/componentes/materiales, tanto a nivel de usuario (vía plataformas colaborativas) como a nivel industrial (vía simbiosis industrial y mercados secundarios de materias primas).
  • Alargar la vida de productos/componentes/materiales, gracias al mantenimiento, actualización, reutilización, reparación, restauración, remanufactura, recuperación y (una vez agotadas todas las opciones) reciclado. Para mantener los materiales a su máximo valor posible es importante cerrar primero los círculos “más pequeños” (o próximos al usuario) antes de recurrir a los más amplios. También es importante repensar el reciclado, que en su forma habitual conlleva una pérdida de propiedades del material (downcycling) y apostar por formas de recuperar los materiales que aumenten su valor (upcycling).
  • Desarrollar logística inversa para maximizar lo anterior.
  • Repensar productos como servicios. Se trata de desarrollar nuevos modelos de negocio basados en ofrecer un servicio (movilidad, iluminación, vestimenta…) en lugar de en vender productos (coches, bombillas, pantalones…). El “consumidor” pasa a ser usuario del producto, y la empresa un proveedor de servicio, asumiendo las funciones de mantenimiento, reparación, o reposición del producto. De este modo, se alinea la durabilidad, eficiencia, y reparabilidad del producto con el interés económico de la empresa, al tiempo que los usuarios que valoran esta forma de acceso sin propiedad encuentran nuevas formas de cubrir sus necesidades.
  • Devolver componentes biológicos libres de tóxicos como nutrientes al terreno.

 

No podemos olvidar el papel crucial que juegan o pueden jugar tres elementos, recogidos también en el diagrama:

  • Diseño de productos y modelos de negocio, que den forma a la innovación necesaria para destapar las oportunidades de la economía circular.
  • Colaboración multistakeholder, para maximizar las oportunidades de recircularización de los recursos. De hecho, las grandes oportunidades de la economía circular pueden venir por esta vía.
  • Tecnologías digitales, como IoT o blockchain, podrían facilitar la trazabilidad de los recursos y viabilizar nuevos modelos de circularización.

Entonces, ¿nos subimos a la ola circular?

A muchos nos ocurre que cuando conocemos el marco de la economía circular nos preguntamos cómo es que no hemos construido nuestro sistema de producción-consumo de esta manera… Al fin y al cabo, es lo que tiene sentido para no cargarnos el planeta en el que vivimos, ¿no?  A mi modo de verlo, las empresas que operan bajo un paradigma lineal se apoyan en un sistema quebrado por su evidente insostenibilidad, y que muestra ya señales evidentes de desestabilizarse… De ahí que la economía circular esté llegando con fuerza, porque esos síntomas de desestabilización ya están abriendo ventanas de oportunidad que viabilizan nuevos modelos de negocio circulares, y porque las tendencias a medio plazo parece que nos llevarán necesariamente hacia ahí si queremos apostar por una prosperidad sostenible para la humanidad.

¿Empezamos entonces a repensar productos y servicios desde una mirada circular? Todos, líderes empresariales, líderes políticos, diseñadores, emprendedores, usuarios, podemos subirnos a esta ola y hacerla crecer. Tiene sentido. Merece la pena.

 

Celera es declarada de utilidad pública por el Ministerio del Interior

Celera, declarada utilidad pública

El Ministerio del Interior ha declarado que Celera es una asociación de utilidad pública. El reconocimiento de utilidad pública se otorga a aquellas asociaciones entre cuyos fines se encuentran la promoción del interés general. De esta forma el Ministerio del Interior reconoce oficialmente que Celera es una institución que promueve el interés general mediante las actividades que desarrolla, en particular, a través de la identificación y aceleración del talento joven de nuestro país. Este reconocimiento se suma al “Sello de Talento INJUVE” otorgado por el INJUVE que reconocía nuestra labor y dedicación para con el talento joven. Las consecuencias de este reconocimiento no son meramente formales. A efectos fiscales implica que Celera tiene el mismo régimen fiscal que las fundaciones. Esto es muy importante porque a partir de ahora las contribuciones que se quieran hacer a Celera supondrán una desgravación fiscal en la declaración de la renta. En la imagen te explicamos brevemente el funcionamiento de la desgravación fiscal en caso de que desees realizar una donación al programa.

Te lo explicamos

Contribuye al talento joven

ChemPubSoc Europe Young Researchers Meeting

Un evento pionero y experiencia inigualable

Por: José Miguel González Domínguez

No existe ninguna investigación científica que prospere si no se hace pública. Desde que existe el método científico, los que nos dedicamos a investigar tratamos de hacer difusión de los resultados obtenidos en el laboratorio mediante comunicaciones en congresos, por ejemplo, pero sobretodo acudiendo a revistas científicas y pasando por un proceso de criba editorial, revisión por pares y finalmente un proceso editorial hasta que finalmente el trabajo queda oficialmente publicado y puede ser consultado por el resto de la comunidad científica o por cualquiera que quiera acceder a él.

Para quien no esté familiarizado con esta dinámica, en mi modesta opinión, la podría comparar con lo que sería un concurso de cocina: uno da con una receta deliciosa, va a comprar los ingredientes, cocina y presenta el plato, gente anónima que también propone recetas a concurso lo prueba y lo evalúa (eso sería la revisión por pares), y finalmente, si pasas todas las etapas, tu plato lo “pone bonito” una oficina editorial y ya puede aparecer en los menús del progreso de la humanidad.

Muy bonito parece, pero en realidad es un proceso complicado, lento y a veces se torna en un infierno. Si a priori el mero trabajo científico de laboratorio parece el reto más complicado de la vida de un/a investigador/a, el verdadero cuello de botella para desarrollar una carrera científica es sin duda el proceso de publicación.

De entre los muchos escollos que presenta el método de revisión por pares, está el filtro editorial (los editores de revistas científicas suelen rechazar entre el 50 y el 80% de los manuscritos que les llegan, muchas veces por exceso de volumen, muchas otras veces casi porque si), la selección y trabajo de los revisores anónimos (que en ocasiones son de campos de trabajo idénticos, deben hacer el trabajo voluntaria y gratuitamente e incluso pueden tener conflictos de intereses) y por último el trabajo de edición y maquetación (que en ocasiones puede alterar el contenido gráfico del trabajo, dejándolo muy distinto a como el investigador quiere).

Si uno es un científico consagrado, la mayoría de estos filtros no son un problema, pero para los jóvenes investigadores que queremos hacernos un huequito pequeño en este mundillo es complicadísimo pasarlos, aunque nuestro manuscrito sea de la mayor calidad. Sin publicar no avanzamos en nuestra carrera de fondo que es la investigación, y si ya sufrimos demasiada precariedad, este aspecto tan crítico es algo que nos preocupa mucho. Nos guste más o menos, si no publicamos no podemos optar a becas ni contratos, con lo cual por desgracia se torna en una cuestión de supervivencia.

De ello se han percatado en Europa, donde existen buena parte de las revistas científicas dedicadas a la química más recurridas por los investigadores. Y han encontrado una buena manera de hacer visible la problemática y de encontrar soluciones. De ahí ha nacido esta experiencia pionera, el primer meeting europeo de jóvenes investigadores, convocado por la ChemPubSoc Europe y al que he tenido el honor de asistir, gracias a Celera y en especial a su fundador Javier García.

Esta entidad, de nombre casi impronunciable (ChemPubSoc Europe), es un consorcio de sociedades científicas europeas, entre las cuales se encuentran la española, francesa, italiana, alemana… y que llevan asociadas a su vez un conjunto de revistas científicas de temática química que sirven como foro de publicación de los resultados obtenidos por científicos pertenecientes a estas sociedades (o no).

En vista de las dificultades que los jóvenes investigadores tenemos que afrontar en los procesos de publicación, si queremos empezar a liderar nuestras propias investigaciones, la ChemPubSoc Europe hizo una selección de 18 científic@s investigadores (de entre 28 y 40 años) europe@s, que se encontrasen en un estadio intermedio de su carrera. Nos seleccionaron de casi todos los países posibles de Europa y yo tuve el honor adicional de ser el único representante de España.

Durante dos días (8 y 9 de marzo 2018), fuimos invitados al bucólico pueblo de Weinheim (Alemania), donde está la sede de la editorial Wiley-VCH, editora de las revistas de la ChemPubSoc Europe. En estos dos días estuvimos inmersos en distintos talleres y reuniones creativas donde pudimos escuchar directamente a editores de revistas tan famosas como la Angewandte Chemie, y donde tuvimos voz para transmitir nuestras inquietudes y sugerencias para hacernos a los jóvenes más llevadero el proceso de publicación.

Conclusiones del evento:

1. Ver trabajar en vivo y en directo a los responsables de las revistas científicas los humaniza más y hace que les veamos menos como un negocio y más como un servicio a la comunidad científica. Creo que todo investigador que tuviese la oportunidad de hacer una visita a la editorial de una revista debería hacerlo.

2. Publicar en revistas que apoyen a (o provengan de) sociedades científicas es importante, ya que en la unión está la fuerza, y no habrá mejor gestor de la información científica que una entidad que se dedique a ella.

3. Fuimos informados de cómo es mejor presentar un manuscrito científico, que cosas hay que decir y cuáles no en una cover letter (carta de presentación del manuscrito), y en general qué quiere una editorial, que normalmente no es información accesible.

4. Aún queda un largo camino para que los jóvenes investigadores dejemos de ser torturados con el proceso de publicación de nuestros resultados, pero gracias a este encuentro pudimos ofrecerles nuestro punto de vista y proponerles soluciones que si se tienen en cuenta pueden facilitarnos mucho la vida. Por ello, eventos como éste son de tremenda importancia ya que generan información valiosa y recíproca entre investigadores y revistas.

5. Por último, y no menos importante, está el aspecto de la comunidad. Gracias a este evento he podido conocer a 17 excelentes científicos de Europa, admirables, y con los cuales se ha generado un grupo unido que podría fructificar en grandes sinergias. Si eventos como este juntan a gente tan afín, no solo el proceso de publicación se ve beneficiado sino también la propia ciencia en sí.
Doy gracias a Celera y a ChemPubSoc Europe por estos dos excelentes días en los que aprendí mucho, donde pude dar mi opinión y proponer soluciones a un problema que me toca muy de cerca y donde he conocido gente extraordinaria.

Excepción y talento: primer día en Celera

Mi primer día en Celera

Por: Andrea Martos

Qué veces, las primeras. Normalmente no salen bien. La primera fotografía nunca es buena, en el primer paseo en bici uno pasa más tiempo en el suelo que sobre el sillín. La primera empresa, la primeras letras, el primer beso.

Las líneas que siguen son la crónica de una excelente excepción: CELERA.

Dos de febrero, diez y diez de la mañana. Sol radiante, frío seco: Madrid. Taxi en la lontananza, mano al alza, buenos días, a Rafael Calvo 39, gracias. Diez y cuarto. Sé que entorno a un centenar de jóvenes con toda clase de talentos han sido evaluados por el panel de expertos. Aún no me creo que vaya en este taxi, en esta dirección, a esta presentación. Diez y veinte. La última vez que me postulé a algo en España fue en 2014, para la tesis de fin de grado en cierto laboratorio. En aquella entrevista no se medió un buenos días, sencillamente se me indicó que con esto -sosteniendo con algún reparo mi expediente entre los dedos índice y pulgar- jamás haría un doctorado, aclaración no requerida pues no pedía asilo científico para los próximos 10 años, tan solo algo de información. Se me mostró la puerta y salí primero del despacho y, tres meses más tarde, del país. Diez y veinticinco. Aún no sé cómo me atreví a postularme a la 4º Generación de Celera. Y aquí estoy, Andrea Martos, en la puerta de la Fundación Rafael del Pino, hogar intelectual de muchas de las ideas fundamentales que han sostenido mis pasos, altavoz de las palabras de tantos de mis maestros, patrón de esta iniciativa extraordinaria nacida de la mano de alguien no menos extraordinario: Javier García Martínez.

Diez y media. Qué veces, las primeras. Normalmente no salen bien. Excepto esta. Me conducen a la planta baja, la mayor parte de mis compañeros de viaje ya han llegado y por fin conozco a Viviana. Nos habíamos enviado algunos correos para concretar los perfiles de cada uno de nosotros, pero faltaba lo más importante, ponerse cara. Compruebo con alegría que charlan entre todos, que no hay ese silencio incomodo interrumpido por monosílabos y sonrisas de media gana que suelen caracterizar los primeros minutos de casi cualquier evento. Me siento junto a una chica que se llama Lola y me hacen falta escasos minutos para constatar la sospecha de que Lola es estupenda -además de ingeniera de Telecomunicaciones, entre otras muchas cosas- (querida, va un abrazo).

Viviana nos explica el programa, diseñado a prueba de tímidos (yo misma, por ejemplo, que tengo un pico de ultratimidez durante el primer minuto de conversación) y antes de hablar con los componentes del panel de expertos y los patrones de Celera, la Fundación Banco Sabadell y la Rafael del Pino, nos presentamos ante los otros seleccionados. Por primera vez en… ¡nunca hasta hoy!, no me siento la rara que ha seguido un camino un poco diferente al cursus honorum estándar. Lola, Javier, Sofía, Delia, Santiago, José Manuel, Julia, Virginia, Gonzalo, Adela, y yo misma comentamos en un par de minutos algo de esas cosas que nos apasionan y a las que intentamos contribuir cada día con lo mejor de nuestro carácter y nuestro conocimiento. Para saber qué en efecto son las cosas que les -nos- entusiasman no hace falta ser Holmes. Basta escucharles: la risa no se finge, el genuino entusiasmo tampoco.

Once en punto, subimos a la primera planta y nos recibe una mesa alargada en el centro de una de esas salas de la Fundación, techo alto, paredes de blanco, café de bienvenida. Al instante empiezan a aparecer algunas caras conocidas y otras que confío lo serán dentro de muy poco. Nos dan la bienvenida Vicente Montes, director de la Fundación Rafael del Pino, Miquel Molins, presidente de la Fundación Banco Sabadell, y Sonia Mulero, directora adjunta de la misma. Reflexiono en segundo plano mientras escucho su intervención: dos fundaciones que promueven la excelencia, el saber, la cultura, la iniciativa emprendedora y la formación de dirigentes. Doy hoy las gracias y presiento que no dejaré de darlas porque el impacto de lo que viene se dejará notar por años. Sigue Javier García, presidente de Celera, brillante científico amen de espíritu bravo y generoso hasta el punto de fundar algo tan extraordinario como esto, presenta la iniciativa y nos explica cómo se ha llegado hasta aquí. Pienso que en ocasiones me dejo llevar por el desasosiego al echar un vistazo a la prensa y sin embargo historias como estas me hacen volver a creer. Turno de Francisco Martínez, director de Celera, que tuvo como virtud primera la de hacer del proceso de selección un momento amable. Supe más tarde que con Francisco, Paco, compartía un amigo, un tipo excelente a quién admiro y de cuya amistad disfruto y aprendo. Y qué hay más grande que compartir un amigo. Paco, por muchos años, maestro.

Nuestro turno, el de mis compañeros sentados todos expectantes entorno a la mesa. Qué historias inspiradoras. De cada una de sus intervenciones me surgen preguntas: cuatro carillas de anotaciones breves en la libreta que según apunto ya me apremia conocer la respuesta. Están presentes la mayor parte del panel examinador de nuestras candidaturas en la tercera ronda de selección: Antonio Sainz, Almudena Díez, Pilar Santiago, Paloma Cabello e Ignacio Villoch. Solo es el primer día y ya me llevo mensajes clave a casa. Paloma Cabello nos hace ver el privilegio de nuestra posición, que genuinamente así percibo y valoro, que quizá alguno de los postulantes que quedaron fuera podría haber estado en nuestro lugar. De los once nuevos integrantes Celera, siete son -somos- mujeres. Tras nuestras respectivas intervenciones, Pilar Santiago nos indica que no es buena estrategia relatar nuestra historia como si fuésemos meros accidentes en ella, que hay que saber asignarse los méritos propios. Qué cierto. Tengo mucho que aprender pero también sé que voy a poder hacerlo, que tendré los mejores mentores y ejemplos en que fijarme. Un detalle personal. En mi intervención menciono “Volver a hacer fiestas”, el libro de divulgación científica que publiqué sobre la revolución genética que viene de la mano de la herramienta CRISPR CAS. Con las cosas del momento -redoble de tambores- no menciono el título, pero Ignacio Villoch está al quite, y no solo me pregunta de inmediato, sino que en ese mismo momento lo pide por Amazon. Qué decir. Querido Ignacio, gracias cien veces cien.

Momento para las fotografías, la de grupo (¡la de familia!), y las individuales para los perfiles, al tiempo que empiezan a llegar los miembros de generaciones anteriores y una mezcolanza de abrazos de reencuentro, presentaciones, y conversaciones de los más diversos temas empieza a bullir poco a poco. El tiempo corre ahora en mi contra, me espera un proyecto de ingeniería de anticuerpos en Cambridge y por alguna inextricable razón no he conseguido convencer a la compañía aérea de que retrase el vuelo, siquiera con la excusa imbatible de tener la oportunidad de almorzar y discutir con cuatro generaciones de talentos.

Una excelente excepción, Celera. Qué veces las primeras: esta salió más que bien, pienso, perfecto preludio para todas las experiencias, enseñanzas, buenas ideas y mejores desempeños que presiento nos aguardan, todo mientras albergo el deseo de devolver a la sociedad siempre un poco más de ella generosamente me ha brindado.

El INJUVE otorga a Celera la distinción del Sello de Talento Joven

Sello de Injuve

Nota del Director

Me complace comunicaros que el Instituto Nacional de la Juventud en la persona de Javier Dorado, su Director General, ha otorgado a Celera el Sello de Talento Joven.

El Sello de Talento Joven es una distinción que se concede a aquellas instituciones que ofrecen a los jóvenes las oportunidades de desarrollar su talento. El INJUVE ha verificado que el programa de Celera se ajusta a las características que exige la institución en los ámbitos de formación, emprendimiento e investigación. No podemos estar más orgullosos ni más satisfechos por este reconocimiento.

Este acontecimiento se suma a otra de las buenas noticias con las que hemos comenzado este año 2018, la incorporación de un nuevoa Celera. La Fundación Banco Sabadell se ha sumado a esta iniciativa que nació hace tres años y medio gracias a Javier García y a la Fundación Rafael del Pino. Esperamos que a lo largo del año sigan a la Fundación Banco Sabadell otras instituciones para que entre todos podamos llevar a Celera a dar un paso más y ofrecer al talento joven de nuestro país las oportunidades que se merece.

Como director de Celera no puedo hacer otra cosa que agradecer la confianza que se está depositando en el trabajo que estamos haciendo y espero que pronto podamos comunicaros más buenas noticias. ¡Seguimos!

Francisco Martínez
Director de Celera

La cuarta generación de Celera está en camino

Por:Viviana Ramírez

Y ¿cómo no apostar por el talento cuando después de 3 generaciones, se han visto cosas de todo punto inesperadas? Desde hace 4 años, gracias a la iniciativa de Javier García Martínez y la Fundación Rafael del Pino, puede decirse que talento no solo es tener ese “don” o ser extremadamente bueno en algo; tener talento es saber conocerse a uno mismo, sus capacidades, sus miedos, sus ganas de salir adelante y su actitud excepcional. Pero, ¿cómo se unen estas dos variables para gestionar el talento? desde Celera se apuesta por la persona; cuenta con un programa de 3 años de duración, que, por un lado, se dirige al desarrollo de las softskills o capacidades socio-emocionales y por otro, al desarrollo del entorno de cada uno de los jóvenes, proporcionándoles grandes oportunidades como el ir como VIPs al Websummit, programas de innovación en el MIT o encuentros con Premios Nobel entre otras.

Celera cuenta con 30 jóvenes que quieren cambiar el mundo y vienen en camino otros 10. Jóvenes que tienen ideas, que luego convierten en proyectos y proyectos que están dando qué hablar. Estos jóvenes son los “Celerados”. Científicos, emprendedores, artistas, investigadores y estrategas, varias disciplinas distintas que al unirse se han complementado y han logrado impulsar eventos como “PasiónXtalento”, “el Celeratón” y “Los Premios Jóvenes Divulgadores” y que hoy día son reconocidos por sus grandes aportaciones a la sociedad.

Por solo nombrar algunos:

Carlos Matilla, es ingeniero aeronáutico y fundador de una empresa que diseña una aeronave no tripulada que aúna la facilidad y versatilidad de despegue y aterrizaje de un helicóptero con la eficiencia en vuelo y autonomía de un avión.

Roberto Gómez,  que afirma que “internet está roto” y que con horbito, un Sistema Operativo Web, puede unir todos los servicios de la nube en un único lugar. Su iniciativa fue seleccionada como una de las 20 startups más prometedoras en Europa por Impact Accelerator y hasta el momento ha captado más de €1.5M de inversión, un producto que revolucionará la manera en la que utilizamos y veamos la web, sin duda alguna!.

Maya Pixelskaya, nombre artístico y como es conocida entre sus compañeros, familiares y amigos. Artista que ha logrado llevar el mundo de los video juegos a la moda y a la pintura. Allá donde va, percibe el arte como una bomba vital y en donde muchas ocasiones refleja la belleza “en lugares donde se presupone ausente”.

Mario Merino y Daniel Pérez Grande jóvenes investigadores, que se encuentran desarrollando un proyecto destinado a propulsar las aeronaves del futuro con cohetes de plasma; estos sistemas constituyen un salto tecnológico para la propulsión en el vacío espacial y actualmente cuentan con el respaldo del programa Horizonte2020 de la UE.

Y estos son sólo 5 de los 27 que se han unido a este innovador programa durante los últimos 3 años. En febrero de 2018, una vez que han sido evaluadas más de 80 candidaturas, conoceremos a los 10 nuevos Celerados.  Quienes, al igual que los demás, han tenido que pasar por un exigente proceso de selección.

Celera es parte del cambio y por ello, tiene una estrecha relación con universidades, centros de investigación e instituciones que aglutinan el talento en España. Busca que las personas sean reconocidas no por su CV sino por sus capacidades personales y profesionales, personas que quieren revolucionar nuestra manera de pensar y actuar, personas que estén dispuestas a afrontar sus retos y sus metas y, finalmente, personas que estén dispuestas a salir de su zona de confort.

Talento, empleo e impacto en la era digital

Por: Francisco Martínez

Cuando hablamos de desarrollo del talento debemos tener en cuenta las tendencias archiconocidas por todos: la era digital va a traer muchos cambios en el mundo del empleo. Son de sobra conocidos los informes de grandes consultoras que hablan de un gran número de empleos que van a desaparecer. Sin embargo, hay voces que ponen de manifiesto que no estamos ante algo nuevo, de hecho estamos asistiendo a un fenómeno que ha tenido lugar desde la antigüedad. James Bessen, autor del libro “Learning by doing” defiende que la tecnología ha automatizado el trabajo desde la edad antigua. Debemos darnos cuenta que el número de puestos de trabajo crecerá en la medida que haya puestos de trabajo sin cubrir, y, precisamente esto, es lo que se está comenzando a producir en nuestro mercado de trabajo. Basta con poner un ejemplo reciente, el pasado mes de octubre la Fundación COTEC (Fundación para la ciencia y la innovación) publicaba un informe sobre el Internet de las cosas (IoT por sus siglas en inglés). Dicho informe pone de manifiesto que la mayor parte de las empresas de nuestro país se están preparando para la revolución del IoT y que demandan perfiles que tengan competencias que permitan cubrir sus necesidades. Al famoso Data Scientist se unen el diseñador de circuitos, programadores, especialista en autocad, ingenieros de ciberseguridad o desarrolladores de GPS entre los puestos que se van a demandar próximamente.

Este informe también recoge que en España sólo podemos encontrar cuatro títulos de posgrado que abordan directamente la materia del IoT, aunque omite MIOTI, que es instituo del internet de las cosas que se encuentra en The Cube, Madrid. No se desesperen, en Europa únicamente cinco países, me temo que tras el Brexit únicamente serán cuatro, cuentan con grados especializados en IoT. Dos de ellos Reino Unido e Irlanda.

La situación actual es una oportunidad inmejorable para tomar la delantera. Nuestro país cuenta con un 36% de paro de acuerdo con los datos oficiales del último trimestre y una tasa de desempleo total del 16,4%. Al mismo tiempo contamos con una creciente demanda de puestos de trabajo que las empresas son incapaces de cubrir ¿A qué esperamos para formar a una masa laboral que pueda cubrir tal demanda? ¿Cómo se hace esto? En primer lugar, hemos de ser conscientes de que en la situación actual los cambios se producen de forma rápida y no estandarizada. Ello obliga a que los trabajadores deban convertirse en aprendices constantes. Pero, en esta tesitura la escuela no puede ser una universidad oxidada que tiene que ajustarse a los rígidos criterios de una ANECA decimonónica. Tampoco podemos esperar que la situación mejore cuando los empresarios demandan títulos oficiales que acrediten que los empleados tienen la experiencia requerida. Hay que buscar una fórmula nueva, una fórmula que las empresas más jóvenes están adoptando y que están permitiendo ganar terreno a pasos agigantados frente a las grandes corporaciones. Esta fórmula no es otra que el “learning by doing” que promueve James Bessen. Convendría reformar nuestro sistema de Formación Profesional, que fue diseñado para la era industrial, y adaptarlo a la era digital. Una era digital donde lo importante es adquirir una serie de competencias y donde éstas no quedan acreditadas por un título que otorga una institución sino que quedan acreditadas cuando una persona es capaz de programar una página web que reúne los parámetros demandados y esta puede ser visitada por todo el mundo. Aprovecho para proponer que se saque de la reforma educativa el pacto por la Formación Profesional para que por lo menos avancemos algo en lo que a educación se refiere en este país. Tal vez en algo menos ideológico como es la Formación Profesional nos llevemos una grata sorpresa y los agentes sociales se pongan de acuerdo para acometer con éxito una necesidad urgente.

Pero esto va mucho más allá. La cuestión no radica sólo en adquirir capacidades digitales que nos permitan entender la nueva forma de funcionar de los dispositivos que nos rodean. Las interacciones y la forma de comunicar entre los seres humanos está cambiando. Los líderes del mañana transmitirán su carisma a través del smartphone y no de la televisión. Serán sus habilidades sociales las que trascenderán más allá de sus habilidades técnicas. El Foro Económico Mundial enumera las diez competencias que necesitarán los líderes del futuro: Capacidad de resolver problemas complejos, pensamiento crítico, creatividad, gestión de personas, capacidad de coordinarse con otros, inteligencia emocional, toma de decisiones, orientación al servicio, negociación y flexibilidad cognitiva.

El rol de las denominadas soft skills va a jugar un papel determinante y eso es lo que tratamos de transmitir desde Celera. En la actualidad no damos valor a las cosas que realmente importan porque nos hemos acostumbrado a obtenerlas de forma inmediata. El cambio que se ha producido en la forma de interactuar los unos con los otros y, el dar por hecho cosas que hemos tardado años en asegurar, hacen que tengamos una percepción distorsionada de la realidad. Esa percepción distorsionada aderezada por el ansia de obtener las cosas de forma inmediata está matando los valores del esfuerzo y la paciencia de nuestros jóvenes. Lo presencio a diario en Celera, por un lado tengo a dos ingenieros aeronáuticos que están investigando propulsores de plasma y que esperan resultados en un plazo de 2 o 3 años en el mejor de los casos, por otro,  jóvenes de 23 años que a pesar de su enorme talento son incapaces de darse un año para medir los resultados de su trabajo. De su impacto, como les gusta decir a ellos.

Personalmente me he encontrado en esta situación. Como he explicado en este blog alguna vez yo también me considero un millenial y, sinceramente, también he tenido la inquietud de no estar haciendo lo que se espera de mí, de no estar logrando ese famoso impacto. Hace un año alguien me hacía la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que te gusta hacer? La respuesta era que ya lo estaba haciendo. Fue entonces cuando recordé una de mis citas favoritas. Es una cita que recuerdo con frecuencia desde que vi la película Gladiator allá por el año 2000. Si habéis visto esa película recordaréis que, al inicio de la misma, Máximo se dirige a sus tropas antes de la batalla con los germanos. En su arenga Máximo habla de la muerte -¿quién habla de la muerte o de la trascendencia en la actualidad?- y en un momento determinado Máximo pronuncia las siguientes palabras: Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad. Fue al conectar mi respuesta con la cita de esa película cuando me di cuenta de que el dichoso impacto que buscamos, esa idea que tenemos de mejorar nuestro mundo y nuestra sociedad no va a verse en el corto o en el medio plazo. Únicamente la suma de todos nuestros actos y las consecuencias de los mismos traerán dicho cambio. Y eso lleva tiempo, a veces lleva una eternidad, pero es ahí donde resonarán nuestros hechos, es ahí donde lo que hagamos todos y cada uno de los días que vivamos podrá verse.