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Por: Equipo Celera

Qué es WebSummit y por qué no te lo puedes perder

Por: Jan Carbonell

Celera me dió la oportunidad de asistir al WebSummit 2017 y va a ser una experiencia que voy a recordar toda mi vida. Me fui hacia allí durante el fin de semana, antes de que empezara el evento. Eso me permitió captar el ambiente y visitar los puntos más emblemáticos de la ciudad. La primera visita fue a LxFactory. Antigua zona textil y fábrica abandonada, se ha convertido ahora en la zona hipster de la ciudad. Allí lo inacabado y lo antiguo vuelve a ser cool y los platos de comida vegana y envases reciclables tienen un precio por encima de la media.

Me levanté el lunes con ganas de visitar Lisboa y satisfacer una obsesión mía: tomar el mejor café de la ciudad. Aquí tengo que decir que es de las pocas ciudades que no tiene un claro ganador. Hay un factor adicional a calcular y es la calidad de la nata (junto con las vistas).

Brick Café tiene un aire local excepcional y es genial para digital nomads mientras que las vistas del Café Esplanada do Miradouro do Monte Agudo tiene unas vistas difíciles de superar.

 
Tras llegar Javier García Martínez, fuimos a dar una vuelta por el centro. Me impresionó particularmente la visita a la igreja de sao domingos debido a impacto visual del terremoto, fuego y paso del tiempo. Me dio a pensar que imperfecto a veces puede llegar a ser más bello que esas figuras geométricas inflexibles que nos empeñamos a perseguir en la mayoría de los edificios religiosos.

Tras nuestra visita cultural, fuimos a la inaguración del Web Summit. Allí, pudimos escuchar multitud de ponentes pero sin duda, la que más me impacto fue la de Stephen Hawking. Esto es lo que comentó:
 
“We cannot predict what we can achieve when our minds are amplified by AI. Every aspect of our lives will be transformed. It could be the greatest or worst event of our civilization.
We have to Focus on making AI not only succesful for ourselves but for the benefit of humanity.”

Creo firmemente que la 4ta revolución y la inteligencia artificial se están acercando a marchas forzadas y es preciso crear los mecanismos para asegurar que esta se usa para hacer el bien. De la misma manera que los doctores han de cumplir un código ético, me parece muy razonable exigir a los agentes del cambio la próxima revolución un compromiso similar.

Por la noche, Javier estaba invitado a la cena con el primer ministro de Portugal y fui con él hasta el palacio. No estaba en la lista y fue bastante difícil conseguir un sitio pero el personal de la organización no iba preparando ante un joven muy muy insistente. Al llegar a la zona de cocktail, pudimos hablar con varias personalidades. Particularmente, me gustó mucho hablar con los White Helmets de Siria por sus labores de rescate de más de 60.000 personas en la guerra civil que está devastando el país. También logramos hablar con el primer ministro, transmitir la importancia de dar voz a los jóvenes en esta sociedad cada vez más digital y nos pudimos sacar una foto.

Durante la cena fuimos hablando con otros invitados, entre los que también estaba Eneko Knörr, considerado uno de los mejores business angels de España. Eventos como Web Summit son famosos sólo por la presencia de startups sino las fiestas de después. En un ambiente más relajado tanto emprendedores como inversores conectan con más profundidad. En particular, salir de fiesta con Eneko y Mike Butcher fue relevante para ver la cantidad de startups que les presentan propuestas (y por qué los inversores no pueden siempre responder).

Pude hablar también con George Hotz. Si os suena el nombre, quizás hicierais un jailbreak del iPhone o la PS3 en su momento. Ahora se está dedicando a ofrecer un paquete de conducción autónoma para todos los vehículos a través de librerías open source y con un equipo puramente maker a un precio fijo de $1000. Otro momento de la noche fue reconectar con Mood Rowghani, al que quizás no os suene su nombre pero si las empresas en las que su firma de VC (KPCB) ha invertido [Uber, Square, Slack y Snapchat entre otros].

Al volver, discutí con un taxista portugués. Eramos dos personas en el taxi y al bajarse mi amigo, paró el taxímetro y volvió a bajar la bandera cuando previamente le habíamos comentado que realizariamos más de una parada. Amenazó con ir a la policía, le pedí que lo hiciéramos y tras encontrar dos policias locales que no se posicionaron de ningún lado, decidí pagar enfadado y volver hacia el hotel. Fue un altercado insignificante pero me llevé de allí dos (o tres) valiosas lecciones:
● A pesar de no estar nada de acuerdo con el cobro, fue más racional pagar que perder 3 horas de mi vida en una comisaría de Lisboa. Al taxista tampoco le hubiera hecho ninguna gracia pero al parecer, yo di antes mi brazo a torcer. En las negociaciones, mejor plantear siempre un win-win y cuando pierdes, es más sabia una retirada a tiempo que no entrar en una espiral emocional. Por suerte, andaba leyendo Sway, the pull irresistible pull of irrational behaviour y hay una historia muy buena al respecto de cómo un profesor de Harvard conseguía cada año que sus alumnos pagaran cantidades desorbitadas por un billete de $20: https://whocares1970.livejournal.com/169867.html
● Si todo lo que tienen que hacer Uber y Cabifi para ganar vs el Taxi es ofrecer un mejor servicio, no lo tienen complicado. El taxista tradicional está focalizado en su vehículo mientras que en estas apps el focus es su cliente.
●Uber, por mucho que se etiqueten de “colaborativos”, va a empezar una nueva era de la precariedad laboral. Es muy importante que a medida que se acerca la conducción autónoma y 4ta revolución industrial seamos capaces de re-incorporar al mundo laboral a las personas que hemos ido abandonando por el camino. Tampoco me parece mala idea lo de la renta universal (luego habría que ver su aplicación real).
 
La parte fuerte del websummit fue, sin lugar a dudas, el último día. Si os interesa el cambio climático, no puedo dejar de destacar el debate en el que participo el fundador de Celera, Javier Garcia Martínez, sobre la necesidad de destinar una parte de los impuestos que se recaudan (por ejemplo, en energía) a la investigación de nuevas fuentes, materiales y maneras de que no haya esa necesidad de tasar ciertas industrias o materiales repetidamente sino que esta pueda ir teniendo nuevos rivales (y por lo tanto, competencia) gracias a innovación científica.
 
 ¡Nos vemos en el próximo blog!